Fishka, una ventana entre el Mediterráneo y Rusia

img_1133Desde mi viaje el pasado Junio, a Moscú y San Pertersburgo, deseaba encontrar un restaurante que rescatase esos sabores de la Rusia Imperial que tan buenos recuerdos me trae. Tras la vuelta había visitado algún restaurante ruso, aunque debo reconocer que mis expectativas culinarias se vieron un poco frustradas,  por lo que mi empeño en encontrar  un  lugar que recuperase todo el carácter de la patria de los zares no cesaba. Y fue precisamente de la manera más casual, como me topé con Fishka. Un restaurante, que sin duda es una ventana entre el Mediterráneo y Rusia.

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Tras el Auditorio Nacional, concretamente en la calle Suero de Quiñones  22 (Madrid), llegamos a Fishka. Mi primera expresión tras cruzar la entrada fue “que lugar tan bonito”. Cuando lo visitéis vosotras mismas podréis comprobar que no me equivoco, ya que esa ventana-balcón a través de la cual puedes ver como la luna comienza a adueñarse del cielo, te trasladará a las características “Noches Blancas” moscovitas en las que las que los días se alargan hasta la medianoche.  Un fuente de luz que junto con los detalles marineros de sus lámparas y la simplicidad en su decoración hacen que el restaurante pueda ser perfecto, para una cena distendida entre amigos, un picoteo (en su barra), una comida de trabajo (cuenta con un reservado), o una velada mucho más íntima y romántica  con tu pareja.

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Supongo que os preguntaréis qué tal la comida. Mi respuesta: realmente rica. Esa fusión entre los ingredientes  rusos más típicos con la cocina mediterránea han sido todo  un acierto  tanto  de  Natalia, propietaria de Fishka, como del argentino Matthias Fusi, su chef.  El resultado de esta fusión ha  sido el de una carta variada, fresca y original donde rápidamente se aprecia la calidad de la materia prima y la cuidada elaboración de los platos.

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En el menú podrás muchas referencias a la cocina rusa como los arenques, la remolacha o el esturión, aunque recomiendo comenzar con un típico chupito de vodka, tal y como manda  la tradición rusa, o una cerveza también de la tierra acompañada de pan negro y sushkis, una especie de “picos” rusos dulces. A partir de aquí y tras el aperitivo frío y caliente, como entrantes son obligados los blinis con  crème fraîche , salmón, arenque y caviar y la terrina de foie casera con manzana, pera y pan de especias. El contraste entre el foie con el toque a canela, anís y jengibre de las especias hacen que este plato sea espectacular.  Tampoco dejes de probar alguno de sus pescados a la brasa. Muy interesante y poco frecuente en los restaurantes españoles es el esturión, el cual acompañan de tirabeques y un pequeño toque de crema de verduras. Si por el contrario eres más  carnívora, tanto el cochinillo  confitado, como el lomo de buey o el solomillo de ciervo con polenta trufada, pera y frutos rojos te encantarán.

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Aconsejo reservar un pequeño hueco para el postre. Las que adoréis el chocolate y los sabores más dulces,  vuestro mejor aliado será el capuchino de chocolate con magdalena o el pastelito de chocolate caliente relleno de dulce de leche y una bola de helado de plátano que poco a poco se derrite. ¡Delicioso! Más refrescante e igual de exquisita es la piña colada  servida con leche de coco. No obstante, si no sabes por cual decidirte no te preocupes, porque su atento jefe de sala te ayudará.  Entre los vinos tenemos referencias que van desde Austria, a Nueva Zelanda , Francia o España con blancos, tintos, rosados y espumosos. Para finalizar nada mejor, que otro chupito de un buen vodka y una buena conversación.

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Ya sólo me queda desearte Приятного аппетита! (Buen provecho!)

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Autor: inma
Fecha: 3 Junio, 2012

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