A Descansar!

fachadaPor fin llegaron las  ansiadas vacaciones y  si  hay una premisa imprescindible 100% es que son para  descansar. Por ello, si hay algo que realmente puede incomodarnos  como huéspedes de un hotel es madrugar para desayunar. Para evitar tener de pedir al despertador “cinco minutitos más” y que podamos  sentirnos como en casa, son cada vez más frecuentes los nuevos servicios personalizados de acuerdo a las necesidades de cada  uno de sus consumidores.   Esta ha sido la iniciativa de Palacio de Samaniego, un pequeño hotel con encanto situado en el corazón de Rioja Alavesa, que quiere que sus huéspedes sean quienes elijan la hora a la que desean tomar el primer bocado de la mañana. Porque los días de vacaciones son para relajarse y disfrutar, y no para estar pendientes de alarmas matutinas.

Todo de adaptado a tus preferencias. ¿Madrugar todo lo que se quiera o quedarse en la cama hasta bien entrada la mañana? Palacio de Samaniego Hotel & Restaurante da la oportunidad a sus clientes de elegir en todo momento el ritmo al que quieren vivir sus días de vacaciones durante su estancia en el establecimiento, sin que ello suponga renunciar a placeres tan apetecibles como el desayuno.

El procedimiento es muy sencillo: el huésped que no quiera acogerse al horario habitual de desayuno en el hotel, fijado de 08.00 a 10.30 de la mañana, tan solo deberá indicar en recepción el horario aproximado en el que desea bajar a desayunar a la mañana siguiente. Por su parte, el restaurante del hotel lo tendrá todo dispuesto para recibirle con un suculento desayuno recién elaborado a la hora indicada.

habitacion

Café con leche, infusiones, zumos recién hechos, pan tostado, cereales, bollería del día, fruta fresca de temporada y la estrella de los desayunos del Palacio: yogur casero elaborado diariamente por el chef del establecimiento. Y es que la posibilidad de degustar un suculento desayuno durante las vacaciones, a la hora que se desee, es un síntoma más de que Palacio de Samaniego hace que cada cliente se sienta como en su propia casa, con la ventaja de estar alojado en un edificio con historia, y rodeado de un entorno singular en el que los viñedos son los máximos protagonistas.

Todo esto en un exclusivo hotel de sólo doce habitaciones que dispone de tres elegantes salones y una amplia zona ajardinada para la celebración de reuniones, tanto de carácter personal como profesional. Su decoración, de estampados cálidos y mobiliario tradicional, recrea una atmósfera de sencillez en la que no se descuida ni un solo detalle. La gastronomía es su gran apuesta, con  su restaurante regentado por el chef donostiarra Jon Ugalde, en el que los platos tradicionales armonizan a la perfección con sofisticadas propuestas de vanguardia.

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Autor: inma
Fecha: 17 Agosto, 2011

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