Por San Isidro, La Chulapa de Alcalá

1Con los madrileños a punto sacar los mantones de manila para marcarse unos buenos chotis, subimos la Calle de Alcalá para detenernos en su número 35, donde encontramos uno de los locales que va  a hacerte disfrutar de muchas de las tardes de verano  que ya se encuentran a la vuelta de la esquina.

Os hablo de  La Chulapa de Alcalá, un restaurante que de castizo tan sólo cuenta con el nombre, ya que su carta brilla por la originalidad de sus tapas y raciones que son auténticos platos donde no faltan los toques de creatividad y tendencia.  Tanto su terraza como su barra  pueden ser perfectas para abrir boca  disfrutando de alguno de  sus pinchos o simplemente para degustar una Citadelle o  Fevertree, muestra del  maridaje más actual por el que apuestan sus propietarios.

Ya dentro, las fotografías en blanco y negro así como los pasajes de las paredes nos retroceden a los tiempos  en que las violeteras llenaban  la capital. Una decoración moderna  y ambiente acogedor conseguido gracias a sus dos plantas con mesas bien distribuidas separadas por  originales “cortinas metálicas” que permiten una  comida agradable y personal.

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Descubriendo su carta nos sorprende su gran apuesta por ofrecer a cada uno de los comensales una  propuesta que además de asequible (tapas y raciones para compartir desde 2 euros)  sea ante toda original y cargada de buena materia prima. Para empezar, aparecen especialidades españolas de siempre como la parrillada de verduras, las croquetas, el pulpo a feira, los boletus con praliné de piñones o la catalana y excepcional esqueixada de bacalao, acompañando a grandes internacionales como el steak tartar, el ceviche de pulpo o el tartar de atún rojo, una de las joyas de la casa.  Con una carta así queda más que claro que La Chulapa de Alcalá propone platos con denominación de origen donde siempre sabes qué comes. Destacan el solomillo, las chuletas de cordero y la hamburguesa La Chulapa, 200gr. de carne, con cebolla caramelizada y crema de queso, que también tiene su versión “mini”, de la misma calidad pero en formato tapa. No sabría deciros por cual empezar, de hecho, recomendaría un compartir platos y probar un poco de todos.

Una amplia variedad de sabores que culmina con una rica selección de postres como el coulant de chocolate, el tocinillo o una original versión del tiramisú.  A esto se suma una variada y bien seleccionada  carta de vinos, champagnes y cavas, entre las se encuentran representadas todas las DO nacionales con un total de casi  50 referencias, que puedes tomar tanto por botella como copa.  

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Una velada interesante, que Jumilla en mano cerramos, con el impecable trato con el que Jordi Mora, artífice junto con su mujer Carolina Martín, nos dedicó. Un local que sin duda va dar mucho que hablar, porque si algo es evidente en La Chulapa de Alcalá, es la pasión y empeño que este matrimonio  han puesto  en este proyecto que nace bajo la premisa de buen hacer y las ganas de satisfacer 100% a cada uno de sus comensales.

Apúntatelo en la agenda como un “must”, porque ya sea por la mañana, mediodía (sirven desayunos y menús), tarde o noche no puedes perderte el que va a ser una de las referencias gastronómicas madrileñas.

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Autor: inma
Fecha: 9 Mayo, 2011

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