Descubriendo Jericó

amadeus1La que es oasis verde del Valle del Jordán, cumple diez milenios. La ciudad de las Palmeras es toda una joya palestina que alberga miles de años de civilización y tiene la esperanza de ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Jericó,  situada sobre el punto más bajo de la Tierra,  contempla el misticismo religioso desde tiempos bíblicos y conserva  legados históricos y vestigios de civilizaciones antiguas. “Jericó 10.000″ rescata un antiguo proyecto de promoción de la zona en una ocasión perfecta para afianzar su innegable potencial turístico. Con este aniversario esperan sobrepasar el millón de visitantes que tuvo el año pasado.

A unos 30 kilómetros al este de Jerusalén, y a 10 Km. al norte del Mar Muerto, la moderna Jericó es guardiana de 113 tesoros arqueológicos. Pasear por la ciudad significa retroceder en el tiempo. La influencia de las diferentes culturas ha quedado patente en cada centímetro de esta tierra y no hay un lugar que no merezca mención. Recorriendo su mercado es posible encontrar aún los dátiles, los bálsamos y las rosas que hicieron de ésta ciudad una de las más célebres del Imperio Romano.

La esencia de esta ciudad son las ruinas de lo que fue la antigua ciudad de Jericó situada hoy en Tel as-Sultán. Los restos arqueológicos hablan de la expansión de sus murallas en torno al 1.700 A.c.  Entre otros de los muchos conjuntos arqueológicos se encuentran los vestigios de un magnífico palacio musulmán de la época omeya, el palacio de Hisham. Conserva además, los aposentos reales,  una mezquita dónde aún se aprecian dos impresionantes mosaicos y un entonces innovador sistema de canalización para calentar o refrigerar el palacio.

Ya en las afueras, se puede recorrer el increíble oasis de Nabi Musaos donde los palestinos creen que está enterrado el profeta Moisés o subir al Monte de las Tentaciones, visita predilecta de turistas en peregrinación. Tampoco hay que dejar de visitar el monasterio de San Jorge, tallado en una pared del cañón con vista al desfiladero de Wadi Qelt. Este monasterio griego ortodoxo fue construido en el siglo V como un centro espiritual de los ermitaños. Y a pocos kilómetros está también Qumran, es el emplazamiento del monasterio de los asesinos, y el lugar donde un pastor encontró a finales de 1940, dos mil rollos y pergaminos del mar muerto.

También para los amantes del senderismo estas son magnificas rutas en las que disfrutar de la naturaleza y explorar la belleza natural de esta zona milenaria, sin olvidarnos de la cercanía del Mar Muerto. Sus aguas, a cuatrocientos metros bajo el nivel del mar y con su contenido salino y mineral, ofrecen según los expertos, poderes curativos y de relajación, un atractivo más que atrae a miles de turistas cada año.

Es tan evidente el valor histórico de Jericó, que mediante el proyecto “Jericó 10.000″, Elministerio de Turismo de Palestina y el sector privado trabajan conjuntamente en varios frentes de desarrollo y conservación del lugar que ha formado parte de la civilización desde tiempos inmemoriables.

Palestina, es un destino apasionante, y desde luego, tiene mucho que ofrecer: arte, cultura, historia, arquitectura, tradición, aventura, deporte y, sobre todo, la cálida acogida de sus gentes. Este último año se ha incrementado el número de visitantes. No en vano, países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Japón y España han cambiado o suavizado sus recomendaciones de no viajar a la zona debido al aumento de las medidas de seguridad en Cisjordania.

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Autor: inma
Fecha: 13 Enero, 2011

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