¿Cómo caen las hojas en Cantabria?

hijedo31Aunque no es necesaria excusa para su visita, en caso de que la necesites, Cantabria tiene una preparada para cualquier momento a lo largo del año. Si bien, la primavera supone el renacer de bosques y praderías, el verano del mar y sus múltiples posibilidades y el invierno  de la nieve y los deportes invernales, el otoño es sinónimo de color y cosecha de sus bosques. Puesto que no hay rincón  que no se torne en tonos rojizos, ocres y amarillos, te animo a que disfrutes de la región en una de las estaciones en las que con la caída de las hojas valles, montes y praderas se revisten con un cierto halo de romanticismo, melancolía y calidez. Además, si te gusta el contacto con la naturaleza, el momento es uno de los más propicios para perderte entre el denso forraje que plaga  los caminos de sus bosques. A continuación los más espectaculares.

Emplazado en la comarca de Campoo-Los Valles, al sur de Cantabria, encontramos EL Monte Hijedo,   una gran masa boscosa, de las más extensas de Europa, que se extiende como una profunda mancha verde por su orografía y en cuyo interior se esconde una centenaria reserva de tejos autóctonos. Desde este privilegiado enclave dejar perdida la mirada hacia el horizonte significa visualizar diferentes tonalidades de verde que discurren por el suave relieve de los pueblos que le dan vida. Junto al bosque se encuentran grandes extensiones de praderas en las que pastan libremente las yeguas y las vacas con sus crías.

En otoño el Monte Hijedo se caracteriza por teñirse de ocre debido a los numerosos  robles, hayas, acebos, helechos, brezos y tejos (árbol sagrado de los cántabros) que lo cubren. Para aquellas que quieran sentir toda esta naturaleza más de cerca, contáis con la opción de alojaos en el Monasterio de Montesclaros, y desde allí preparar una excursión hasta el pantano del río Ebro serpenteando por las sendas del propio monte.

De color rojo intenso es como prefiere vestirse el El Monte Corona, situado dentro de los límites del Parque Natural de Oyambre, muy cerca de la costa de Comillas y San Vicente de la Barquera. El lugar podría considerase prácticamente perfecto para observar los contrastes del paisaje de Cantabria.  Si bien en el Monte Hijedo predominan los verdes y ocres, en esta masa boscosa estallan los tonos rojizos. La panorámica otoñal del Corona revela la condición de paisaje caducifolio del paraje poblado en su mayoría por robles, fresnos, avellanos, acebos, arces y castaños. Dentro del propio monte, se halla el Monumento Natural de las Secuoya, una parcela de 2,5 Has de superficie con más de setenta años de historia, donde crece una población de Secuoyas. Este enclave conocido como Monte Las Navas, fue declarado Monumento Natural en 2003, siendo un  espacio especialmente singular debido a la escasez de la propia especia, capaz de alcanzar alturas y proporciones enormes y una gran longevidad.

Si por el contrario nos trasladamos hasta el extenso Parque Natural Saja-nos sorprenderán sus enormes extensiones de praderas y prados destinados a la siega. Junto a ellos,  se alternan pastizales y matorrales de montaña con grandes extensiones de bosques de roble y haya que  con la llegada del otoño tiñen cada rincón de verdes, amarillos, ocres, rojos y demás colores propios del fall-winter. Paseando por sus caminos y pistas, nos encontramos con magníficos robledales, formados por tres tipos de especies: el roble común o cajiga, el rebollo o el roble albar. Intercalados,  los castaños, que en esta época ya tienen sus frutos maduros, con fresnos, arces, tilos, acebos, manzanos y perales silvestres. En las zonas más altas, ya encontramos hayas cuyas hojas caducas en el suelo adquieren tienen la textura y forma de alfombra mullida. Todo un espectáculo natural que se puede recorren en los municipios de Ucieda, Bárcena Mayor, Saja, Ruente…

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Autor: inma
Fecha: 15 Octubre, 2010

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