Viernes de Pasión

imagen202Situada en plena Ribera de Navarra, en la Merindad de Tudela  a sólo 92 km de Pamplona, nos encontramos Corella, una localidad vinícola bien conocida en la región por su gran tradición y monumentalidad sacra. Por ello, es por lo que este año no puedes perderte su Semana Santa, muy especialmente el Viernes Santo, día en el que la villa se llena de una especial carga de solemnidad y misticismo.

Desde el mediodía, puedes comenzar a asistir a algunos de los actos que se celebran con motivo de este sagrado día. En la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario se escenifica la “Función de las Siete Palabras”, en la que el altar, presidido por Cristo Crucificado, María Magdalena y San Juan, sirve como escenario para esta representación en la que el coro, el sacerdote y la orquesta a viva voz interpretan cada una de las últimas siete frases que pronunció Jesús antes de su muerte.

Por la tarde, las estrechas calles de Corella se plagan de gente para ver el cortejo de pasos en cuyas obras de imaginería se representa a los principales personajes y capítulos de la Pasión de Cristo. Un  desfile barroco del siglo XVIII que en 1967 fue declarado “Procesión de Interés Turístico” por el Ministerio de Información y Turismo por ser uno de los cincuenta desfiles procesionales más característicos y originales de España.

Entre las representaciones más importantes cabe destacar la Entrada en Jerusalén. Un paso al que acompañan un grupo de niños con las palmas, cuatro chicas portando una alfombra, y Jesús con el índice derecho alzado que montado en un borriquito adornado con flores.

Otro de los momentos de mayor autenticidad de esta Semana Santa, es el Prendimiento, donde mientras Jesús camina descalzo con una soga al cuello, sus verdugos le golpean con palos y tiran de la cuerda hasta que éste se desploma.

No obstante, la escena cumbre del drama parece ser el Encuentro de Cristo con Cirineo y la Verónica.  En la plaza del Crucero, ante la atenta mirada de numerosos fieles, Cristo camina acarreando sobre su espalda una pesada cruz de cien kilos. Cansado y con el rostro sufriente camina lentamente hasta que aparece un hombre con hábito morado. Tras arrodillarse y besar el suelo en tres ocasiones, se acerca a Cristo y le ayuda a transportar su carga el resto del recorrido. Al instante aparece la Verónica con un paño blanco para limpiar la cara del Señor, donde queda grabada su imagen.

Una escenificación digna de ver, pues a pesar de la multitud de personas allí congregadas, el único sonido perceptible es el del silencio que  sobrecoge e incrementa la intensidad emotiva del momento.

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Autor: inma
Fecha: 26 Marzo, 2010

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